1.
Se reconoce el lenguaje como herramienta esencial para expresar la diversidad cultural.
2.
Surgen debates sobre el respeto a las identidades culturales en contextos educativos y sociales.
3.
Se amplía el concepto de cultura como conjunto de saberes, creencias y prácticas compartidas.
4.
Se promueve el diálogo intercultural como vía para la cooperación entre grupos diversos.
5.
Se fortalecen políticas públicas que garantizan la participación de todos los grupos culturales.
6.
Se impulsa la reflexión sobre principios éticos y sociales en la comunicación entre culturas.